Cuento de terror a media noche

Entro al ascensor del viejo hospital, Ha sido una jornada larga de trabajo. En el piso 16 entra una niña vestida de blanco, alta y delgada, con rizos negros preciosos . Ya su presencia se me antoja extraña, ni se diga de su atuendo anacrónico.

Ella encuentra una puerta oculta dentro del ascensor y se esconde. Me teme, hay una puerta similar a un armario en la pared izquierda del ascensor. Ella se esconde ahí y solo me deja ver un pedacito de sus hermosos rizos negros.

La llamo: No tengas miedo. Ella sale azorada. Que te ha pasado porque estás aquí?

Me explica que su madre ha muerto y su padre no sabe que hacer con su hermana recién nacida. Todo me lo dice con una paz y falta de empatia que me erizan. Siento que ella es algo de otro mundo.

Le digo que Dios te bendiga y ella empieza a retraerse sobre si misma como una pieza de caucho. Sigo repitiendo que Dios te bendiga como un exorcismo cada vez sin fuerzas.

Hasta que logro atisbar una esquina del sueño y me digo a mi misma DESPIERTA 3 veces. No funciona, ella se acerca a mi ahora contrahecha y espeluznante.

DESPIERTA DESPIERTA DESPIERTA. ahora yazco en mi cama. Son las 4 pm y no he podido volver a dormir desde entonces.

Departamento 37

Las aguas cubren los pisos 1 y 2, aún la electricidad de la planta no ha fallado pero voy a tener que apagar los electrodomésticos y desconectar la nevera en poco, cuanto aguanta un bisteck de 5 libras sin refrigeración? Me encantaría tener internet ahora para hacer una rápida búsqueda.

La comida nos ha durado ya 4 días, tenemos barras de chocolate, cereal suficiente para dos semanas más, arroz, pero crudo, podré hacer un potaje o puré como me las arregle, en el microondas , la instalación de gas no funciona y tenemos agua embotellada para una semana aproximadamente. Hice las cuentas y podríamos sobrevivir aquí alrededor de una semana con buena hidratación, bañarse será innecesario. Los niños aún no saben exactamente lo que pasa afuera. Pasamos el día entre cuentos de dinosaurios y libros para colorear. Podemos aun jugar videojuegos, no me importaría que la consola se queme pero ahora es lo único que llena nuestras horas.

Mi bebé duerme mucho, es muy pequeña y solo necesita cambios de pañal y leche a sus horas. Tenemos leche para 1 semana.


Ruego al universo porque ninguno se enferme, ahora debo repartir muy bien mis pensamientos y dejar el mínimo espacio para pensar en posibles tragedias, mi cerebro lúcido debe aún ocuparse de salidas secretas e imposibilidades de supervivencia.


La comunicación con el exterior es nula, me llegan rumores por el intercomunicador. El guardia de seguridad ha quedado sumergido supongo y poco a poco los teléfonos móviles han ido perdiendo señal. Los citófonos de la planta baja solo nos dejan oir rugidos y estática.


Bueno es hora de explicarles a los niños lo que pasa afuera. Lúa es muy pequeña aún, pero Ivan y Edu con 10 y 15 años podrían entender algo y ayudarme. Solo no los debo dejar entrar a ese cuarto.


Cuando suenan golpes enciendo la música en la casa, cuando se oyen ruidos de otros departamentos y gritos desgarradores hago juegos de animales. Edu sabe , se que sabe, pero calla, como usualmente yo lo hago. Ivan y Lúa no sospechan nada para ellos solo es inusual que yo esté en casa y su madre no.


Estamos muy alto, en el último piso , el piso 37, nuestra esperanza sería comunicarnos con las autoridades para que nos rescaten en la terraza. Aunque ahora no lo sé. Pero pienso en alternativas desesperadas que incluyen saltar al vacío.


Los sonidos caóticos se acercan, rugidos y estertores. En las noches ella parece desesperarse más. Cada vez más. Siento pena pero nos mataría a todos. Creo que siente la cercanía de la manada.
Siempre pensé que yo sería el animal salvaje, que yo terminaría haciendo algo malo, pero ahora he visto tantas cosas en el mundo y todavía me queda un resquicio de cordura. No puedo dejarlos solos.


Ha pasado una semana… la comida escasea, los niños están inquietos y Edú me pregunta que haremos. Tengo un dolor sordo en el brazo, donde ella me ha mordido anoche. No sé si seré como ella o conservaré mi humanidad. Tal vez decida quedarme y dejar que todos mueran, aún no lo sé. No… eso es imposible. Aún estoy aquí… No sé si tengo horas o días.


Decido que nos debemos marchar, el departamento 25 está vacío. Mi vecino había salido unos días con su esposa. Seguramente tienen la despensa llena y ninguna posibilidad de infección. Podemos quedarnos ahí unos días más. Las aguas no han cubierto más allá del 5to piso. Lo puedo ver desde la ventana.


Pido a Ivan y Edu que me ayuden a hacer cuerdas con lo que encontramos, sábanas atadas fuertemente. Edú ya no pregunta por su madre, a Ivan le hemos contado que vamos a encontrarnos con ella.
Salimos rápidamente del departamento, los pasillos están vacíos y serenos, parecería que no ha pasado nada, solamente el aire es viciado y huele a carne muerta.

Regreso para dejarle un beso a ella a través del vidrio de la puerta del baño. Me mira como si me conociera y lanza una dentellada al vacío con los ojos rojos y el rostro púrpura. Su transformación se ha completado.

Las cartas de Andrés

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Liviana y casi invisible…

Juana está esperando una carta, se ha enamorado a primera vista de Andrés, poeta de 25 años, ojos transparentes y pestañas negras rodeadas por cejas moriscas, piel tersa de canela.

Es una noche de arte en la mansión del Salto, hay un concierto del Ensamble de Guitarras de la sinfónica Nacional. Licor dulce, poesía, y aromas orientales se entretejen en una noche que parece llena de promesas. Juana es ligera y de cabello rizado, sus ojos tienen grandes párpados que la hacen ver siempre somnolienta y encantada. Andrés llega a sentarse al lado de ella, atravesando el gran salón de cornucopias, frisos bellamente decorados y piso lustroso ajedrezado. Danae prima de Juana y su novio Francisco, pensaban que serían la pareja perfecta y planearon esta noche para que se conocieran. Todo pinta a las mil maravillas.

A media luz, ella distingue la piel tersa de Andrés y su bella figura, empieza a hablarle con voz pausada y afectada. Le cuenta que es poeta y actor de teatro y empieza a recitar algunos versos “Yo me he asomado a las profundas simas.” Juana lo mira enamorada, ella adora la poesía romántica y pasa sus febriles tardes leyendo y tocando el piano. Ella tiene una salud algo frágil y se deja consentir por sus padres, tiene tiempo de sobra para pintar, bordar y soñar.

Ella no puede dejar de mirar sus ojos azules y pálidos,  su sonrisa afable. La noche es maravillosa y la conversación no se detiene un instante. Al final de la noche el micrófono se abre y Francisco toca un pasillo precioso que Juana se anima a cantar frente al público. Andrés la mira con los ojos encendidos y ella piensa que ha encontrado a su alma gemela.

Al despedirse, Andrés le da un leve beso a Juana en la mejilla, y le promete escribir durante su ausencia, debe partir a España a completar sus estudios de literatura durante 1 año.

La vida de Juana es consagrada a recordar y añorar a Andrés desde ese día, ella guarda en su memoria el dulce aroma de su cabello y su hermoso rostro sonriendo. Pide a Danae que le cuente todo acerca de Andrés y pasan largas tardes con Francisco recordando y reviviendo anécdotas de su infancia juntos. Al lado de su prima y su novio ella siente como si Andrés no se hubiera ido.

Han pasado dos meses y Juana no ha recibido ninguna carta, siente que su alma se apaga poco a poco, pero al tercer día del tercer mes, recibe la mayor alegría del mundo. Andrés no solo ha escrito sino que le ha dedicado un hermoso poema.

Era una dulce niña, en este mundo de duelo y de aflicción.

Miraba como el alba pura; sonreía como una flor.

Era su cabellera obscura hecha de noche y de dolor…

 Y así, cada 3 meses recibe una carta que contesta con devoción y Danae es la encargada de llevarla al correo. En una de sus cartas él le dice que no ha conocido a nadie como ella y que espera pronto regresar para poder estar juntos. Se acerca Diciembre, ya el tiempo es frío, y no ha recibido ninguna carta en los últimos 2 meses.

Una noche de Enero Juana recibe la invitación para un evento literario en la Mansión del Salto, el nombre de Andrés Bueno titula la esquela. Anuncia su regreso y su nuevo poemario. Juana se sorprende pero piensa que todo ha sido planeado para darle una sorpresa, tal vez en este gran evento él anuncie su amor a los 4 vientos, así que se viste con su traje blanco de  fino encaje de una pieza, el cabello negro enrollado en una trenza en la parte superior de la cabeza, y sus collares de legítimas perlas. No hay mujer más bella en Bogotá esa noche.

Juana golpea en la habitación de Danae que también luce preciosa pero algo turbada y pálida, su prima no se siente bien.

Llegan a la mansión, y Danae se encuentra todavía descompuesta. Juana trata de aliviarla haciendo bromas, ahora se siente encantada, sabe que saldrá con una bella roca en su dedo y el prometido más hermoso del mundo.

En la habitación de Danae hay un pequeño escritorio, en él, un cajón escondido donde yacen tendidas 15 cartas de amor que ella nunca llevó al correo. En la mansión, Andrés celebra su nuevo libro, y su prometida, una cantante española preciosa, anima la noche mientras le envía besos volados desde el escenario hasta el centro del salón.

Juana está en el balcón, ha tomado 5 wiskys de golpe y siente el aliento frío del río en las mejillas. muy cerca del pecho sangra, todos los cristales de su corazón se han roto.

Ella siempre ha querido volar y ahora desea con todas sus fuerzas saber lo que se siente.

En el oscuro acantilado no se puede distinguir nunca más aquel bello cuerpo entre las enormes rocas.

Liviana y casi invisible flota con la pena atragantada, con el aire entrando agresivamente a sus pulmones pequeños como alas de mariposa…

La vida espejo de Enrique

Despiertas, das media vuelta sobre tu cama, ahí está ella, preciosa, cabello rojo hasta media espalda, sus pestañas se ven super tupidas cuando tiene los ojos cerrados, las cejas se dibujan suavemente y ella tiene una O perfilada en la boca. Anoche fue especialmente intenso, tienes la espalda hecha girones, no sabes como una princesa tan dulce tiene las uñas de alambre. Anoche definitivamente perdieron los papeles, ella gritaba en varios idiomas como poseída por alguna fuerza sobrenatural y tu solo podías fundirte en ella como una gota de agua en el mar.

Estoy loco, no sé que más hacer, he tratado de alejar su recuerdo de mi vista varias veces, he desaparecido del tiempo y la he borrado de mi memoria pero vuelvo a ver su imagen, su sonrisa y todos mis planes se van al garete. Puedo ser tan débil? Debería dejar de verla, solo dejar de llamarla eso es, mañana desapareceré, nunca más la veré, no oiré su hipnótica voz, ni volveré a escuchar su risa en toda la vida. Eso es.

5 am te despiertas alterado por la falta de sueño, tienes pesadillas, anoche dormiste con ella, das media vuelta sobre tu cama, cabello lacio, castaño, hasta los hombros, práctico y sencillo. Bajo sus ojos apenas se ve una sombra, sus pestañas son cortas y rizadas, su boca es linda y te recuerda sus primeros besos, tan jóvenes, descubriendo todo. Ella no se lo merece, sin duda. Se despierta pronto y frunce el ceño, así no se ve tan bonita, la luz de la mañana le molesta en los ojos y te dice que no ha dormido bien, que le ha dolido la cabeza toda la noche. Los niños deben levantarse para ir a estudiar y ella te pide que atiendas a la pequeña, que la saques del corral porque debe tener hambre ahora. Tienes una vida hecha, la vida que cualquiera quisiera, 3 niños creciendo, un nombre en tu profesión, y una esposa desde los 22 años, tu amor de la universidad, que puede salir mal en esta historia?

Todo es tan aburrido, esta rutina de muerte, no puedo un día más con este encierro de las ideas, no quiero más desayunos predecibles sobre la misma mesa de la cocina donde hace años hacíamos el amor y no panqueques para los niños. Si, adoro a mis niños pero la vida se ha vuelto tan pequeña con ella, con su mente pequeña, con sus ideas de señora madura de los años 60, creció en la nada de su abuela y su madre que solamente querían conseguir marido a los 20 y tener una numerosa familia, ir a misa los domingos y tomarse fotos de estudio, de esas rígidas donde todos fingen la sonrisa, eso tengo ahora. Eso es bueno cierto? No debo pensarlo más, tengo una vida afortunada, eso es, una vida feliz.

Hoy hemos ido a recorrer la ciudad en la niebla, todo parece un sueño, sus ojos son enormes y me miran desde algún abismo que no conozco. Ella habla suave y pausado, siempre con voz dormida y dulce. Me dice palabras melosas que se me quedan enredadas en la lengua cuando me besa. Dios! había prometido no verla más , como puedo ser tan estúpido, estoy pendiendo de un hilo, sé que me voy a desplomar pronto de esta nube donde el amor me ha subido…

Ok tranquilo, la vida en sí, no tiene ningún sentido, sólo contamos con el presente, sí, con el presente rotundo y serio de este minuto donde no está pasando nada malo. Lo tengo todo, mis hijos crecen, tengo una familia feliz donde todos salimos sonriendo en los retratos, y mi esposa es tan dulce con su traje de domingo, y repite con devoción las palabras del sacerdote, ella me ha ayudado tanto, debería estar agradecido por quedarse a mi lado. En fin, esto es solamente un juego absurdo del destino, todo pasará pronto, todo volverá a la normalidad. Todo va bien, Vamos!! Vamos!! Tu puedes Enrique esa es, tu mejor cara para ir al trabajo.

Hoy es un día absurdo nada va bien, has probado las mil y una formas de quedarte en casa, has jugado con la niña, ella luce preciosa, te da besos pequeños en la nariz, y Juan es tan inteligente a sus 6 años, te sorprende la maestría con la que planea sus juegos de legos. Rodrigo a sus 11 es un genio y toca el piano con destreza. Ella llega, cargada de paquetes. Diablos, más deudas, a ella le gustan las cosas caras, y tú siempre se las permites, compensas un poco tus faltas de estos últimos 11 años. La has dejado sola, has viajado a todos los lugares donde te ha propuesto ir la empresa, has aceptado todos los ascensos posibles y has permitido que te envíen a largas convenciones a donde más lejos se pueda, mejor. En uno de esos largos congresos aparece ella, Salma, arquitecta, la más hermosa criatura que hayas visto, por las noches se embriagaba con sus amigas en el hotel y cantaba a todo pulmón en francés. Adoraba a Edith Piaf como tú, y en las mañanas la observabas largas horas en la piscina devorando libros de arte y escuchando música. Una noche solamente te acercas a su grupo en el bar y empiezas a mirarla profundamente y algo se activa en ella, un recuerdo, una luz, algo y de pronto se marcha contigo a caminar y conversar como viejos amigos que se encuentran.

Las deudas me están matando, Elena ha gastado miles de dólares en adornos para la casa, y obras de beneficencia. Llevamos un estilo de vida que no nos podemos permitir realmente. Hatchback automático 2021 para cada uno, escuelas privadas para nuestros hijos, el viaje a Europa cada año, fotos de familia y regalos para los suegros. En el viaje ni una caricia, ni una sonrisa, solo cargar paquetes y caminar incansablemente por centros comerciales abarrotados saciando una sed de años con objetos sin sentido. Todo se convertirá en basura algún día. Seguro algún arqueólogo nos encontrará enterrados entre nuestros objetos más amados.

Yo solo trabajo más y más para mantener la compostura, papeles que firmar, detalles insignificantes que llenan el día, llamadas enfáticas donde quisiera reírme a carcajadas de cómo le brilla la cabeza al tipo calvo que me ve del otro lado de la pantalla. Calma, pronto podrás llegar a casa, prepararte un trago fuerte, dormir como un muerto y soñar con ella.

Están desnudos y ebrios, ella te cuenta relatos que inventa y se ríe, es tan hermosa su piel blanca, y huele a rosas recién cortadas. Adora la piña colada y se han embriagado de licor para jovencitas en un par de horas. Le preguntas si estás soñando y ella te dice que siempre. Te muerde los labios y se ríe y tú juegas a morderla de vuelta, parecen dos animales pequeños retozando, esto tiene una cualidad básica e inocente de cuerpos que se reconocen nada más. Sólo quieres quedarte ahí dentro de ella, o salir para siempre, da igual.


Llego a casa, todo está en silencio, Elena está dormida y veo su espalda y su cabello castaño. Respira suave, quisiera que no respirara más, que acabo de pensar? Todo es tan confuso. Amo a los niños, no soporto como respira. Elena se da la vuelta y tiene el rostro de Salma, le pregunto si es que sueño y ella me dice que siempre… que siempre sueño… Escucho a lo lejos, un cristal que se rompe y una risa que me parece ajena.

Las gatas de la costa

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Hoy es un día soleado y amarillo como todos. Hay una luz polvorienta que se filtra por la ventana. Ámbar despierta y lo primero que ve son sus piernas blancas y desnudas llenas de morados en la parte interior del muslo. Sus pies son pequeños y delicados sin las deformaciones que tienen los pies de sus hermanas. Esta mañana están dormidas todas, han trabajado hasta tarde y en la sala hay vasos con restos de licor barato. La casa siempre huele a humedad y madera. Ella sale hasta la cocina, ubicada en otro cuarto y pone a hervir agua para el café.

Ambar es pequeña, de caderas firmes y pechos pequeños, su rostro es suave, las mejillas rosadas y los ojos verdes, el cabello rubio ensortijado hasta la cintura, se podría decir que un pequeño ángel ha caído en medio desierto.  Se ha puesto una bata liviana por encima, se ven sus pequeños pezones a través de la tela. Bosteza perezosamente mientras divaga, no recuerda mucho de ayer, apenas destellos de una boca voraz.

En la mañana todo se ve pálido, el sol es tan fuerte que decolora todo a su paso en una materia indefinida y blanca. Toma café en la mesa de la cocina, no hay nada más para salir de esta modorra de domingo eterno por la mañana.

Sus hermanas despiertan, Astrid es rotunda y fuerte, con cabellera negra y lustrosa, los ojos almendrados y las cejas altas, camina hacia la cocina cantando mientras Aleida, la más joven se recoge el cabello en una trenza improvisada.

Ámbar habla poco, en realidad el calor le ha quitado las palabras, le duele un poco la cabeza y la boca le sabe a hierro. Trata de recordar la noche anterior pero un grito la saca de su letargo, Astrid ha encontrado sangre en una silla, en una casa con tres mujeres eso no es inusual. Aleida limpia con un poco de asco el desorden y mira a su hermana Ámbar con desaprobación.

La tarde se va acercando, las hermanas salen a mirar la carretera, esperan. El paisaje es polvoriento y uniforme, los autos pasan a toda velocidad por delante de su casa, ellas se entretienen viendo los colores y formas de aquellos borrosos bultos. Hay algo que gotea en la cocina, pero nadie se percata. Un auto por fin se detiene, son las 6 de la tarde, ellas se ven tan hermosas sentadas en ese banco de madera. Todas están semidesnudas, con sus cabellos preciosos hasta las caderas, afuera a la vista de todos como si estuvieran solas en el mundo. Un hombre se detiene y baja de su enorme auto, tiene fuego y codicia en los ojos. Mira a Ámbar primero pero decide entrar con Aleida. La noche transcurre lenta, hay algo que gotea en la cocina pero nadie se percata.

Lo último que ve el hombre son las uñas de Aleida rompiendo sus ojos. Es una buena noche, las hermanas se preparan para la cena.

La profesora labios de gusano

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Luciana de la Garza, se levanta muy temprano, a las 5am, tiene el cabello trenzado y el fleco recogido con dos piezas circulares de metal. Despierta a su esposo, el doctor Cayetano de la Garza. Ambos toman café negro, hirviendo, para despertar. Las niñas pronto irán a la escuela y tendrán que levantarse.

Luciana es blanca como el alabastro y tiene el cabello negro, se maquilla los labios de rojo y sus ojos azules brillan como zafiros. Cayetano es blanco y pequeño, su rostro regular y bien proporcionado revela una eterna juventud. No se podría adivinar que detrás de esos ojos verdes que reposan como lagos quietos se puedan desatar tormentas inimaginables. Cayetano llegó de España hace algunos años, ha estudiado derecho en la Universidad Nacional Católica, es heredero de una gran tradición de abogados, desde sus tatarabuelos.

Luciana adora su profesión y ser libre de los mandatos de la sociedad. Ella enseña español en el colegio María Auxiliadora para señoritas. Todas las mañanas se pone uno de sus trajes de diseño para ir a trabajar, hoy luce un precioso traje de raya diplomática de dos piezas.

Las niñas están listas gracias a doña Guadalupe, su nana, y Cayetano abraza a su mujer y le da un beso de despedida. Ella y las niñas van al colegio, hoy es día de misa y Luciana lleva su mejor mantilla doblada en el regazo, azul marino como el resto de su traje.

Al salir del auto abre su mantilla para ponérsela y encuentra un nido de gusanos en medio, gusanos blancos ondulándose, como moluscos en medio de una baba blanca y espesa. Gusanos a millares saliendo de los huecos del encaje, cada gusano con un ojo único al final del viscoso cuerpo mirando su rostro de asombro y repugnancia.

Luciana gritó con todas sus fuerzas y todos los asistentes que llegaban a la iglesia solo miraron hacia el auto negro que ella conducía. El párroco salió corriendo pensando que se trataba de algún padecimiento o ataque pero pronto vio la mantilla engusanada llenando sus manos de una transparencia viscosa. Rápidamente tomó la mantilla y la llevó a la sacristía.

Una novicia ayudó a Luciana a levantarse y la llevó junto al párroco.

“hija mía, no quiero alarmarte pero esto es un trabajo de hechicería de la más baja calaña, los maleficios existen hasta en la escrituras y a ti han querido verte muerta y llena de gusanos” No sabemos quién es el autor de tan bajo acto.

Luciana escuchó atentamente pensando en quién pudo hacerle algo semejante, quien desea su mal con tanta fuerza, se rompe la cabeza pensando que daño ella ha hecho en la vida para provocar ese odio nauseabundo en alguien.

El párroco le menciona un ritual profano que deben realizar a la media noche para poder saber del autor del maleficio. Luciana va a la iglesia a escondidas en la noche, la acompaña Guadalupe quien se santigua en todo el camino. Cayetano se ha quedado dormido con las niñas.

El padre prepara una paila llena de aceite de consagrar, lo calienta al punto de ebullición e introduce la mantilla azul llena de gusanos. El aceite chisporrotea y los gusanos empiezan a silbar y tronar como cuando se cocina un chorizo en aceite hirviendo. Una vez han quedado carbonizados el padre hace algunas oraciones en latín y le dice a Luciana:

“Hija, mañana en la mañana la persona que ha hecho esto tendrá los labios quemados como estos gusanos, y el rostro en carne viva. Ve tranquila que de este mal te hemos librado. Dios te bendiga”.

Luciana regresa a casa y se acuesta en el cuarto de huéspedes, finge haber tenido malestar y no haber querido despertar a su esposo y recuerda todo como un mal sueño. Es sábado por la mañana ahora, Su amiga del alma Fernanda Villacrés ha organizado un desayuno solidario con algunas conocidas más.

Fernanda ha frecuentado a Luciana mucho desde hace un año aproximadamente, se han hecho íntimas amigas y han compartido cenas y conversaciones con sus esposos. El esposo de Fernanda llama, ha tenido que llamar a emergencias, su esposa sufre de una extraña infección en los labios y quemaduras de tercer grado en el rostro. No sabe que pudo pasarle durante la noche.

Las voces de Marisol

Tengo dos hermanos, Enrique y Alfredo. Enrique siempre ha sido gracioso y hablador, un conquistador extrovertido sin ningún problema en hacerse novio de una mujer que conocía en una tarde. Era un típico negociante, palabrero y embaucador. Llamaba la atención donde llegaba con su risa estrepitosa y sus ojos verdes. Bailaba como lo hacen los caribeños, era hipnótico verlo en la pista mientras hechizaba a sus parejas como una serpiente cobra antes de morder.

Alfredo en cambio es totalmente místico y contemplativo, suave al hablar, su belleza es pacífica y simétrica, a él le encanta la música clásica y disfruta mucho más de leer en soledad que de compartir una reunión con más de dos personas. Nunca le conocimos una novia por eso nos sorprendió cuando trajo a Marisol a casa.


Marisol es una belleza morena de ojos verdes, con el cabello largo como una ondina, sus caderas estrechas se balancean al lado contrario de su pelo cuando camina. Es alta de rostro duro y pómulos altos, adivino su ascendencia indígena en sus rasgos fuertes. Me cautivó al mirarla, sus ojos fascinantes, su manera de hablar pausada y zigzagueante, ella miraba a Alfredo fijamente y el la amaba, en una semana de novios, la amaba tanto como para perder el corazón por primera vez en su vida.

Marisol era una chica recién llegada de una provincia cercana a la frontera, vivía con su abuela muy anciana en una habitación que mi madre alquilaba en el pueblo, cerca de la finca. Así la conocieron Alfredo y Enrique.

La abuela de Marisol murió súbitamente una noche de Mayo, la viejecita solamente alcanzó a decir una palabra que quedó colgada del techo como una plegaria, Marisol llamó por teléfono inexpresiva, en estado de shock, a contarnos la noticia y todos nos levantamos a la madrugada a ayudar a la anciana y ver si había algo que hacer, llamamos a una ambulancia y se la llevaron para siempre. Enrique estaba muy angustiado, él creía en aparecidos y sentía un frío inexplicable en los pies por las noches desde la muerte de la anciana. Alfredo invitó a dormir a Marisol a la casa para que no estuviera sola y así fue que le dimos el cuarto de huéspedes.

Todas las mañanas la muchacha desayunaba con nosotros, y se iba a su cuarto, decidimos no molestarla para no interrumpir su duelo, ella era joven y ahora estaba sola. Alfredo empezó a invitarla a dar paseos cortos por la propiedad, teníamos una pequeña finca de 12 hectáreas con gallinas y ganado. Alfredo le leía poesía de Neruda, y poco a poco fue leyéndole sus propios poemas. Marisol miraba extasiada a Alfredo y él un día le pidió ser su novia.

Ese día Alfredo se enamoró completa y perdidamente de ella, y ella se dejaba amar, así triste y hermosa como era. Nos dijo a todos que era su novia mientras almorzábamos y Enrique sonrió apenas. Yo no sé lo que sentí.

Una mañana de Julio caminábamos por la finca los 4. Marisol estaba mejor, sonreía y abrazaba a Alfredo. Enrique los molestaba, les decía tórtolos y otras cosas. Íbamos caminando cuando de pronto algunas gallinas a nuestro paso empezaron a ponerse mal.
Se veían aletargadas y somnolientas y luego cayeron muertas, fueron en total 8 gallinas contagiadas de lo que luego supimos por el veterinario enfermedad de Marek.

En el mes de Agosto Marisol empezó a decir que se sentía de maravilla y empezó a ayudar en la casa, se involucraba en las tareas del hogar como si fuera una hermana. Empezó a cocinar platos de su tierra y todos nos sentíamos llenos de esperanza y refrescados por su bella presencia en la casa. Durante un desayuno Alfredo le pidió a Marisol que fuera su esposa, ella aceptó y empezamos a planear la boda. Enrique rió con una carcajada que no le llegó a los ojos.

Una noche espantosa a finales de Octubre escuché un grito agudo y un golpe seco. Me levanté como todos en la casa y finalmente encontramos a Alfredo ahorcado en su cuarto, colgado de una viga alta, no pudimos hacer nada. Nunca pude reponerme de ese golpe. Pero si Alfredo era un feliz enamorado que pudo llevarlo a ese final?

Marisol entró en estado letárgico nuevamente, Enrique no podía creer lo que había pasado y se encerró durante 3 meses en su habitación. Marisol me ayudaba en lo que podía y organizamos el velorio y entierro de mi dulce hermano. Había dejado un poema póstumo que Marisol guardó bajo su almohada por siempre.

En esos días Marisol empezó a decirme que mi hermano le hablaba desde el más allá y le decía que debía hacer cosas en la casa, modificaciones de lugares de muebles. Empecé a hacerlo, igual que perdía y la hacía feliz. El desbarajuste nos ocupaba algunas horas y la casa quedaba renovada.

Enrique no apareció en algunos días más hasta que empezamos a verlo de nuevo en las comidas y a recuperar su rutina diaria. Se hizo natural que Enrique y Marisol salieran a pasear en esos días tristes. Enrique empezó a poner música por las noches y veía como le enseñaba pasos de baile a Marisol.

Al poco tiempo Enrique empezó a enamorar a Marisol, el decía que le gustaba su sencillez y su inocencia. Poco a poco ella también fue enamorándose por lo que en Diciembre celebramos la navidad un poco tristes pero felices con la noticia de la boda de Enrique y Marisol.

Ella seguía escuchando las instrucciones de mi hermano fallecido para hacer cosas en la casa y me parecía natural.

Un día durante el baile de salón Enrique cayó en medio de la sala, su cuerpo se inflamó como si hubiera estado días al sol y no pudo respirar nunca más.

La desgracia no paraba de asolar mi vida… Por suerte Enrique empezó a comunicarse con su prometida a través de sueños y yo tenía a Marisol para acompañarme, no podía imaginar la tristeza de esa pobre niña habiendo perdido a los amores de su vida.

Por las noches tengo un sueño pesado y un frío extraño en los pies, pero Marisol me acompaña y me cuenta la vida feliz de mis dos hermanos en el otro plano.

Blind Spot

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Jana: 17:30… Pues ahora quiero escribir bajo una fina capa de lluvia, como cuando tienes los anteojos empañados y no puedes ver la vida sino a través de las brumas de la memoria. Así escribo ahora. Busco una historia que tenga su principio nudo y desenlace pero no se me ocurre nada ahora, tan solo el blanco de la página y espero escudriñar en tu mente pero solo encuentro un vacío numérico y obtuso.

He prometido no escribir más para ti, pero puedo desvariar cuanto quiera ya que sé que no me lees. Necesito escribir para aquella parte de ti que aún me habita. Los laberintos de la memoria son intrincados y me has escondido entre tus experiencias extrasensoriales y algún mal vuelo de droga blanda. Estoy en tu subconsciente como el sueño donde aparece una flor con pétalos de goma y nada más que eso. Esos sueños donde despiertas con la sensación de mi perfume en tu cuarto pero no recuerdas de donde proviene y cada pequeño momento en el que aparezco en tu cabeza es bloqueado olvidado y servido a los carroñeros de la memoria en algún beodo encuentro con la magia de un enorme país sin sueño.

Aqui estoy sin poder salir a la calle para cubrir tu recuerdo con colores estridentes y ruido, estoy en un silencio del verde escuchando el sonido de tu respiración nada más, atrapada en el fondo de tus ojos de laguna, confinada en medio de tus pupilas como en un infierno acuático y siniestro. Pero ahora te has quedado en blanco y respiro apenas en esa viscosa y densa nada.

A cada cual le espera su vuelo y su soliloquio en el futuro. Estas son mis horas de camisa de fuerza y sedantes, no le debo nada al pasado ni al futuro. He ido desentrañando con dolor este hilo de Ariadna, rojo, enredado como una vena sin final a mis puntos del destino. Estoy lista para recibir el nuevo día con el dolor de tu ceguera.

#relatocorto #relatossalvajes #prosapoetica #poesía #relatointimo #ceguera

Llama gemela

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Entre las flamas lo busca, invoca su nombre como en la danza sagrada de hace milenios, una puerta a través del espejo de obsidiana, apenas el destello de esos ojos que una vez fueron intuidos en la presencia de la carne viva abrazando y penetrando como llama que funde y marca para siempre  que une las dos cabezas de fuego en una sola, el abrazo de la muerte.